El Club

Club Náutico Albatros de Villaviciosa

Desde esta atalaya les damos la bienvenida al Club Náutico Albatros, donde podemos mostrarles un pequeño flash de lo que son las instalaciones, desde el edificio social con su bar, restaurante, salón de té, y terraza pasando por las zonas auxiliares, como los vestuarios, pañoles y su amplia zona deportiva con cancha de futbol con césped natural, tenis, embarcadero y piscinas.

HISTORIA

Era 1965 cuando un puñado de visionarios, buscando reunirse con sus familias y amigos, con el norte puesto en el deporte náutico, crearon el club náutico albatros.

Pidiendo de antemano disculpas por lo imposible de recordar a todos, reciban desde estas líneas nuestro agradecimiento, a modo de muestra, familias como la
de Constante, Pepe Villanueva, Ismael Rey, “Pin”, Antonio Alvarez, Cuno Cabeza, Pepe Riera, Saez, Tito, Maria Eyaralar, Dioni, Jose Sela, Chus, y tantos otros que nos han enseñado que un club necesita una mezcla de amistad, camaradería, esfuerzo, deporte, compañerismo y comprensión para mantener sus puertas
abiertas.

Quien no recuerda a Ramón y Berta, Corsino y Mariela, Antonio Rilla y tantos otros al frente de los fogones, que tantos años nos dieron de comer siempre con una sonrisa en el menú.

Avelino y Angelines, que aparte del mantenimiento del club, también nos enseñaron “maniobras evasivas” a los que éramos niños en aquel entonces. Lo
que les hicimos correr….

No se entiende el club sin recordar las clases de vela con monitores como Juan y Guillermo Zugazabeitia, Fran Arce, Pepe Teleña “pepin”, con sus clases teórica y práctica de mañanas o tardes según la marea, yendo a regatas por todo Asturias, y organizando las propias en nuestra majestuosa ría de Villaviciosa, las partidas de domino y chinchón que tantas tardes entretuvieron a tantos, y las largas tardes de verano disfrutando el “tomasol”.

Las “Diez”, Coque, Alfredo, los Schuman, Faustino y Pelayo, los Ferrer, los Peñarrolla, Carlos, Gerardo, los Simal, los Alvarez, Dani Suarez, los Cardin, los Cabeza, Tesier , ya fuera en vela, piragua o paddle son solo algunos de los que navegaron las aguas de la ría, cuando aún teníamos la “playina”, y la piscina infantil estaba en el campo de futbol.

Imposible nombrar a todos los padres, madres, abuelos y abuelas que acompañaron y ayudaron a armar barcos, a transportarlos, subirlos, endulzarlos y
en definitiva, cuidar de todos nosotros.

Son cientos los momentos que nos permitieron disfrutar del club, empezando por los sábados juveniles, excursiones de monte, exposiciones culturales, misas,
procesiones, conciertos, acampadas de regata, campamentos, clases de natación con Puig……

La mejor forma de mostraros nuestro respeto y admiración es, junto a las familias que se han ido subiendo a bordo año tras año, mantener tan buen rumbo que nos permita sin duda que un día sean nuestros hijos los que gobiernen “el albatros”.

Gracias a todos por ser el Club Albatros.